viernes, 30 de diciembre de 2011

El 2012 y los mayas.


Así que la próxima semana empieza el 2012, ¡qué nervios! ¡Qué nervios el 2012! Ya no creo que el mundo se vaya a acabar o algo así, pero igual me dan ganas de que el asunto pase luego para no tener que vivirlo, solo por si acaso.

Para los desinformados, los mayas hicieron un calendario que termina en esas fechas. Eso no importaría si fuesen una cultura despistada, pero fueron tan exactos para marcar las cosas, que no solo elaboraron el calendario más preciso hasta la aparición de la ciencia moderna, sino que en él hasta
supieron marcar la venida de un extranjero, que pensaron que sería el regreso de su dios Quetzacoátl, pero que en realidad eran los españoles.

Algo interesante es que tanto su dios como los españoles son barbudos… lo que llama mucho la atención si recordamos cómo los nativos americanos son lampiños y cómo no tendrían porqué imaginar a otras razas de seres humanos que se supone que jamás han visto. Y además los mayas originales ni siquiera estaban allí cuando esto pasó, sino que dejaron todos esos acertijos y enunciados curiosos y luego se borraron de la faz de la tierra. Muy dramático.



Cuando uno lo ve así, se asusta, y no ayuda mucho cómo la cultura popular usa esta fecha para hacer libros y películas, quizá con el propósito de divertir, pero asustando a varios y abusando del tema, a través de un conveniente sensacionalismo. Yo igual creo que podría haber un tipo de suicidio masivo en las vísperas a ese día, el 21 de diciembre del próximo año, si los ha habido por cosas mucho menores, en especial luego de ese terror colectivo que son capaces de promulgar los medios... a veces estos medios olvidan el efecto que tienen en las personas.
Así el flyer de la súper peli.

Tal vez mi reacción parezca exagerada, pero es un tema que igual está metido en la gente, y que le llega especialmente a los más desinformados o más débiles. Suceden conversaciones inusitadas, como me pasó en un segundo medio donde estaba haciendo clases, hace unas pocas semanas. Entonces, tocó la campana para el recreo y un niño me preguntó de la nada, con cara de angustia, “miss, ¿usted cree que el mundo se va a acabar el 2012?”. “Claro que no”, dije titubeando de la pura sorpresa, “aún si fuera cierto que va a pasar algo especial, los mayas no hablan de un cambio físico, sino que de uno de ciclo y de conciencia”, expandí. “Loco, te apuesto 5 lucas que se acaba”, le dijo otro que se unió a la conversación. “Bueno, ya”, contestó el primero “aunque yo también creo”. “¿5 lucas?”, inquirí yo, “¿eso es lo que vale para ustedes el mundo?” y nos reímos un poco de lo tonto de eso, pero igual estaba esa tensión entremedio. A mí me dio una angustia atroz, aunque la disipé con una sonrisa adulta y profesoril. Tenía que mantenerme profesional, por supuesto, profesional y sobre todo contenedora.

Hay que recordar que esto fue con niños de segundo medio, no con infantes que aún creen en el viejo pascuero. Niños de segundo medio que, por lo demás, tienen suficiente pega de por sí empezando una de las fases más difíciles de sus vidas… la querida adolescencia, jeje.

Así andaba yo,pero con
libros encima en vez, je.
O tal vez la situación no fue tan tensa, y yo lo sentí de esa manera solo porque alguna vez me fue un tema delicado, y todavía gatilla cierto temor primitivo en mí. Es que, cuando yo tenía 6 años, mi hermano grande que era mi Dios, me dijo que el mundo se acababa el 2000. Aterrada, en una forma retorcida – o no tanto – de encontrar control, investigué e investigué, durante mucho tiempo. Así fue cómo fui tranquilizándome con la mayoría de estas profecías, porque encontré que tienen varios puntos discutibles y que además se cumplen poco, pero igual fue doloroso y duro, y yo pasé mucho miedo, leyendo. No fue una odisea fácil ni agradable de traspasar, siendo una niña.

Tampoco lo sería para un adulto.

Entonces, cuando veo esto que pasa ahora y recuerdo cómo fue para mí… siento una especie de angustia por los otros que pueden estar pasando por lo mismo. El ser humano es sensible, y yo no soy la única impresionable. La gente está viva, y por ende tiene curiosidad, y vulnerabilidad y miedo. Nos importa nuestro destino, en especial si parece amenazado por unos sabios antiguos que se desvanecieron de la tierra sin previo aviso, y que entonces tienen la posición de causar una aprensión especial.

Y esta inquietud apocalíptica (por así decirlo) no se remite solamente a los niños. Hace algunas semanas, fui con un amigo a una charla en el Amanda, que hizo un sacerdote maya. Fui por curiosidad, y también porque siempre sigo en la búsqueda, y creí que habría solo un puñado de personas, como pasa en ese tipo de eventos no tradicionales… pero había por lo menos doscientas, y en un día de semana a las 7 de la tarde, posiblemente corriendo de su trabajo. Y todos personas adultas. Me llamó mucho la atención.


Lástima que el sacerdote era más o menos (para mi particular gusto). Me pareció forzado y hasta me dio un poco de pudor, la situación. Pero el trasfondo del evento era bueno: conversar, preocuparse de lo que podría suceder (o no), compartir, y hubo mucha felicidad en ello, y una especie de cohesión social. La gente estaba contenta, no sé si del mensaje, que esta vez se transmitió de un modo positivo, o de simplemente encontrarse.

Muchos están buscando respuestas. 

Así que compartiré el par aplicable que yo encontré. Son bienvenidos ustedes de compartir las suyas.

La primera: el mundo puede acabarse en cualquier momento, pero nada dice que vaya a hacerlo justo ahora. Y con mundo me refiero al planeta Tierra como lo conocemos, porque el universo es mucho más grande que eso, y continuará su existencia de modo natural hasta unos buenos millones de años más. En la Tierra, sí podrían haber desastres naturales, que en general no podemos controlar, y también podría haber algún desastre bélico, que sí estaría en nuestras manos, y ambas cosas significarían que hasta ahí nomás llegamos

La cordillera de Los Andes
desde el espacio. Qué linda es.
Sin embargo, en cuanto a los desastres naturales, no tiene sentido preocuparse porque si vienen, vendrán igual y entonces como dice la Mafalda, sonamos. Y en cuanto a los desastres bélicos, solo hay una cosa que podemos hacer: sembrar nuestro grano de paz, y para eso siempre es mejor no esperar estar en la capilla. Solo hay un número limitado de cosas que puede hacer un ser humano, y no podemos juzgarnos a nosotros mismos por no ser Dios.

Así que, si llegara a haber una guerra masiva – que sería terrible – no nos quedaría más que encontrar la paz interna de dar de nosotros lo mejor que podamos para resolverlo, apechugar como podamos nomás y listo. Solo podemos ser responsables de ciertas cosas: no está en las manos de nadie salvar el destino de la humanidad, por mucho que las películas gringas lo digan. No de modo individual, al menos.

Sin embargo – y esto es lo bueno – como dije antes, si algo aprendí de esa búsqueda a través de las profecías varias, en el tiempo esotérico de mi vida, es que no hay nada que sugiera que algo así vaya a pasar ahora. Nada confiable, al menos. Los profetas no le achuntan, ni Nostradamus, ni Cayce, ni tantos otros (ni Salfate, jaja), así que podemos dejar el tema apocalíptico y seguir adelante, tratando de todas maneras de hacer un mundo mejor. Tal vez, irónicamente, la falta de presión nos ayude a ir más rápido en ello.
Casi como pintados por Gaugin.

La segunda: los mayas nunca dicen que el mundo vaya a acabarse el 2012. Por si acaso. Es lo que se ha divulgado, por el sensacionalismo, pero en realidad lo que estos mayas dicen, como le comenté a estos alumnos míos, es que habrá un cambio de conciencia, y un cambio de mundo, según el concepto que es para nosotros ahora. Esto, dejando el hecho de que es lo que dicen que sucederá, no es lo que necesariamente pasará al final.

Pero si aún así algunos tienen susto, y creen que en verdad sí seremos castigados, conviene tener en cuenta tres cosas:

Una, que los mayas tienen muchos calendarios, y este 2012 marca el fin del ciclo de la llamada "cuenta larga"… pero esta cuenta larga solo es una parte de ciclos aún más largos que van mucho más allá en el tiempo. 

Dos, que hay quienes discuten la veracidad de este calendario (dicen que se corrió, como se corrió el cristiano con el supuesto nacimiento de Jesús).

Tres, que los mayas a final de cuentas tampoco eran dioses, sino que solo seres humanos. Pese a la precisión que en ocasiones demostraron… no eran realmente el pueblo santo que se cree que era: eran guerreros y caníbales, y hacían unos sacrificios horrorosos – horrorosos. Así que ¡que no hinchen estos mayas! Gran parte de la gloria que tienen se la hemos dado nosotros, aunque tengan sus logros, especialmente astronómicos, por si apuesto. Tal vez ni eran tan bacanes después de todo, jaja.

Además, si a la NASA el tema no le preocupa, ¿por qué a nosotros debería hacerlo?

Y eso sería por hoy… ¡y hasta el 2012! ¡Así que feliz 2012, adelantado!

Y a ver si nos vemos el 2013… 5 lucas a que sí, jejeje. Tal vez, como en 31 minutos, sí se acabe el mundo... pero solo para que inmediatamente aparezca uno completamente igual.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Los famosos que me gustan.

El miércoles iba con un amigo por el centro, cuando nos encontramos con esa tonelada de revistas hot en los kioscos que hay. "¿Por qué todas las porno son para hombre?", le pregunté yo. "O para los gays", agregó él. "Apuesto que si hubiera una de hombres para mujeres, alguien la compraría", continué, medio acariciando la idea de un nicho de mercado. "Lo dudo", refutó él, "porque la mujer es más auditiva y menos visual y blablablá. Y mas romántica"

Bien, tal vez tenga razón, pero igual me dieron ganas de escribir un post que funcione como un pequeño espacio de admiración y de homenaje a lo que es el hermoso sexo masculino, que no siempre es tan celebrado como debiera. Aunque mi post no será un post porno, sino que algo más delicado y elegante, propio de una servidora respetable como ésta, que además tiene que cuidar su imagen pública, jaja.

Así que hoy vengo acá a compartir mi top 10 de hombres que encuentro guapos, ¡sí, señor! ¡10 guapotes! A ver si se les alegra un poco el día a otras admiradoras (y admiradores), en especial en estos estresantes tiempos pre-navideños. A mí sin duda me lo alegró bastante, al elegir sus fotos. No fue una elección fácil, dicho sea de paso, y varios se me quedaron en el tintero, pero había que priorizar. También puse varios bonus track graciosos, que hacen que al final sean mucho más que 10. Tómenlo como un regalo de pascua, que va también para mí misma, jojojo.

Y, por supuesto, son muy bienvenidos de comentar sus propias preferencias, si quieren compartirlas..

No llegaremos a este nivel de exposición.

Mi top 10 (todo en orden alfabético):

1. David Bowie.

Sí, sé que tiene como 100 años (64, para ser exactos), pero lo encuentro espectacular, en todo sentido. Tiene un ojo por el que apenas puede ver, por una mocha que tuvo con un amigo cuando eran chicos, a causa de una niñita que a los dos les gustaba, y siguen siendo amigos después de eso. Cuanto todavía estaba en el colegio lideró un movimiento estudiantil para que los dejaran usar el pelo largo (se puede encontrar en youtube), y luego, cuando se convirtió en cantante, fue el primer hombre en atreverse a usar maquillaje, lo cual aparece en su video “Rebel Rebel”, que justamente habla de eso. 

Es un rebelde y uno de los buenos, porque usó su fuerza creativa para crear cosas positivas y no solo para andar alegando por la vida. Pasó por su etapa de drogas, pero la superó, y aunque no le funcionó su primer matrimonio, está casado hace rato con una etíope y tiene incluso una hija chica. Y escribe una música realmente buena, hasta hoy en día. Sigue vigente y hasta hace cosas como ir a ese show gringo de la Ellen De Generes. Y podría continuar, describiendo, y babeando entremedio.

Yo lo encuentro un ave fénix. Estimulante, pero también mino. Tenía unos dientes horribles, y se los arregló, pero yo lo encontraba mino aún entonces… porque lo más sexy que tiene es pasión. Es un tipo con pasión y se nota en todos sus videos y canciones. Eso es lo que más me gusta de él, porque claramente no es una belleza, aunque sí derroche estilo.



Jejeje.

2. Asier Etxeandía.

A éste solo lo he visto en una película (“Gordas y mentiras”), en la que más encima hace de gay, pero lo encontré tan pero tan guapo. Tiene unos ojos límpidos, y un estilo medio chilensis, y ese acento tan sexy que tienen los españoles (es español). Además, en su papel es un tipo muy atractivo, aunque vaya por el otro lado.

Cuando vi la película me picó el bicho de la curiosidad y así descubrí que por ahí dicen que quizá sea gay también en la vida real. En ese caso, a quién le importa. No es como que vaya a casarme con él. Todavía podemos soñar.




3. Heath Ledger.

Ledger tenía esa cara tan masculina y ese espíritu tan particular. Yo creo que es especialmente inolvidable para la mayoría de las mujeres, en esa escena en “10 cosas que odio de ti”, donde su pose de macho man revelaba un tipo sensible. Aww, sí, el sueño femenino, es veldá.

Además, era un actor muy bueno. Una lástima que se haya muerto.





4. James Marsden.

Sé que es el prototipo de hombre mino, pero eso no me desincentiva (muchas encuentran eso un defecto, lo que viene a ser simplemente otro tipo de prejuicio). Alto, moreno, bien formado, ojos azules, sonrisa encantadora. Lo que más me gusta es el aura que irradia… esa mirada tan brillante.

Casi siempre lo ponen en papel de mino, y muchos creen que basta solamente por ser mino, pero es también un buen actor. Creo que le pasa lo que le pasa a Rob Lowe, que siendo espectacular, no siempre fue tomado con seriedad (aunque no hay que olvidar que el mismo Brad Pitt empezó siendo un chico medio gigoló, en “Thelma y Louise”).

Sea como sea, yo disfruto viéndolo en las películas. En “Hairspray”, cuando hacía al tipo perfecto que al final cedía en ayudar a los afroamericanos... aunque más en “27 bodas” en donde hacía de este tipo sencillamente espectacular, todo un sueño de hombre y además tan reacio, jaja.

Casi me estoy ruborizando.




5. Ewan McGregor.

McGregor es uno de mis máximos favoritos, aunque nunca he visto “Trainspotting”, su peli clásica. Sé que objetivamente no es demasiado mino, y que ya no es tan jovenzuelo, pero… oh… qué tipo espectacular. Es otro de los que irradian pasión, y no solo en las películas románticas, como Moulin Rouge, sino que también en las más serias, como en Star Wars cuando es el joven Obi Wan Kenobi y tiene que dejar al futuro Darth Vader medio muriendo entre la lava… esa escena donde le grita es para pararse los pelos. El solo hecho de recordarla ya me saca una lagrimita.

Sin embargo, cuando me “flechó”, fue en esa película que hizo con la Cameron Díaz hace millones de años, cuando es un cobardica que la rapta para ganar plata y luego no tiene el coraje de cobrar la recompensa (ella termina haciéndolo, porque se enamora de él). Hay una escena en donde supuestamente van a matarlo y él llora como una niñita, corriendo, y gritando, y cayéndose, haciendo un ridículo total (lamentablemente no la encontré en youtube, porque es genial).

Sí, sé que va completamente contra lo que se espera de las mujeres, un hombre llorón, pero en esa escena apareció tan espontáneo y tan absolutamente encantador. Ninguna dignidad. McGregor totalmente entregado a su personaje llorica. Me hizo reír y llorar también. Lo encontré de lo más refrescante y de algún modo, en medio del desastre, se las arregló para seguir viéndose de lo más hot, en parte por estar vivo, y tener instinto de supervivencia, y sentimientos.

El guapo en la vida real está casado hace años de años, y tiene entre sus hijos un par que son adoptados. Sí, qué me debería importar a mí… pero en cierto sentido me hace admirarlo más.

Y aparte canta que da gusto.





6. Brad Pitt.

Sí, me gusta Brad Pitt y qué. Jejeje. A veces la belleza convencional está muy bien. Es un tipo totalmente masculino, de mandíbula cuadrada, y con esos brazos y esos pectorales… y aparte tiene cierta dulzura, y actúa muy bien. Y no tiene miedo de verse mal, como en Benjamin Button, cuando empieza siendo muy pero que muy requeteviejo. Ponerse en papeles así denota cierta seguridad que siempre es atractiva de encontrar.

Debo admitir que a veces veo películas solo porque sale él, aunque menos que antes (quizá porque simplemente veo menos tele que antes). Sin embargo, no creo que nadie que se lo haya encontrado en “Leyendas de pasión” la haya olvidado porque… ¡Dios!. O en esa en donde tenía un hermano mayor e iban a pescar juntos. Eso sí, hay que admitir que en ambas películas le dio duro al papel del “bello indomable”, siendo mino y rompiendo a toda la gente a su paso, convirtiendo a esta belleza incluso en algo peligroso.

Más adelante hizo películas más serias y fuertes, donde hizo otro tipo de papeles. Pero eso lo digo para dejarlo bien a él, porque a mí no me importa. Que actúe de lo que actúe: para mí, con verlo a él es suficiente: A Brad Pitt, un modelo actual y a la vez clásico de belleza masculina.

Además, he visto películas suyas de tan chica que casi siento que lo conozco (la patuda, jaja).




7. Paul Rudd.

Éste me gusta porque encuentro que tiene de los ojos más dulces de la Tierra. Y es otro que no tiene problemas en hacer papeles donde queda mal él: ha hecho de histérico, de nerd, de tipo sin amigos, de tipo fracasado, del “perfecto” que al final no quieren, etcétera y etcétera… simplemente va y hace su trabajo. 

El primer papel conocido que hizo, eso sí, lo deja bien parado. Éste fue en “Clueless”, donde es el hermanastro mayor empollón (jaja) de la Alicia Silverstone y terminan juntis. Sí, empieza como el tipo del que se ríen, pero al final se queda con la chica cool.

Rudd además tiene una cara muy linda, y a pesar de eso es de lo más varonil. Y no siempre está flaco y espectacular, lo que lo hace en cierta forma más abordable. Y en la vida real también está casado con la misma mujer desde hace años (sí, qué me importa a mí, pero de algún modo lo hace).

Pero lo que más me gusta de él, otra vez, son sus ojos. Aún cuando grita o tiene que parecer totalmente mala onda, tiene esa dulzura que cae chorreando de ellos. A mí casi me dan ganas de llorar cuando lo veo (ya, me embalé, jaja) (pero es cierto).




8. Dan Stevens.

El heredero improvisado de la serie “Downton Abbey”. Quien lo representa es un actor inglés de unos 28 ó 29 años (la otra vez lo busqué, pero ahora me da lata corroborar). Y a mí me parece guapísimo.

Tal vez mi fascinación tenga que ver con que esta serie está ambientada en la época antigua, por lo que el tipo aparece siempre vestido medio elegantoso y hablando en modales refinados (jeje), siendo además misterioso pero tierno, en su papel. 

Pero lo que más me gusta de Stevens es que parece un hombre. Con sus manos y su porte, e incluso el par de kilitos de más que tiene, que se van directamente a una incipiente doble pera. No a todos le sientan bien esos kilitos extra, pero a él lo hacen verse saludable, y aparte me recuerda un poco a mi abuelo noruego, que tenía su propia generosa poncherita. Tanto Stevens como mi abuelo eran señores antiguos, rubios, de ojos claros y con cierto tinte de misterio, enmarcado en tenida de frac.

Sin embargo, me corrijo: lo que más me gusta de Dan Stevens no es que sea elegantoso, ni que se de el lujo de tener una doble pera, aunque influya… es que parece completamente contento de ser quien es, sin interés alguno de copiarse a los demás. No se parece a los otros actores de Hollywood, porque no es físicamente perfecto (aunque sí es bastante guapo). Y también tiene unos ojos muy especiales.

Además, según vi la otra vez en youtube, sabe cantar, ¡y en alemán! A quién puede no gustarle eso.




9. Jim Sturgess.

Éste es otro que encuentro sexy, sexy, sexy. Aunque no es feo, tampoco es objetivamente una belleza. Es solo un tipo regular, de ojos redondos, alto pero no tanto, de cara agradable… pero con una expresividad en esa cara y unos gestos que son para morirse. Además, tiene un look chilensis (el pelo medio desordenado, el usar canguro) que me acerca a él, en especial considerando que tiene mi edad, por lo que luego de verlo en la tele se me hace que me lo voy a encontrar en la calle, o en el carrete de turno.

Lo vi por primera vez en el musical “Across the universe”, en donde cantaba de esa forma tan emotiva. Su contraparte, la Rachel Evan Wood (seca), lo hacía de un modo totalmente perfecto, como saliendo de clases de canto, y le salía agradable, pero él, con la voz un poco más ancha y menos cuidada… lograba cierta autenticidad y cierto destello de esos que no se pueden explicar, que se comía todo el escenario y aún más allá. Mi prima y yo nos quedamos perplejas (lo vimos juntas), y terminamos fans absolutas.

Luego de eso, solo lo he vuelto a encontrar en una película de apostadores, donde salía tan guapo como la vez pasada, aunque sin el cool efecto musical.

Es una pena que desde entonces no lo he visto más. 






10. Jorge Zabaleta. 

Jorge Zabaleta es el mino número uno de la televisión chilena, tanto así que lo usan y abusan de él en los comerciales, y a una no le importa… todo sea por el placer de verlo, vendiendo mayonesa, tratando a la gente de maricón, o lo que sea. 

Qué puede decirse: es guapísimo. Tiene buena altura, una cara agradable… pero lo mejor son la nariz que tiene y esos ojos tan brillantes. Y el modo de usar la voz. Hasta puede darse el lujo de tener las cejas juntas (creo que en un momento se las depiló, pero no estoy segura), de lo mino que es.

Yo una vez me lo encontré en un carrete en Bellavista y creí que me moriría de un infarto múltiple, jaja. Casi ni me atrevo a mirarlo, por miedo a quemarme ante la respuesta de su propia mirada. Qué exagerada en realidad, jaja, pero así fue y mis amigas estaban igualito a mí, muy groupies, y groupies in love. 

Por supuesto que también influye el hecho de que sigue casado con su mujer, a la hora de ganar puntos. Sí, estuvo separado durante años, pero luego volvieron y sumaron un segundo hijo (creo) al primero. Aunque el amor a veces no depende de uno, y no se puede juzgar a quienes ya no están juntos… uno lo mira de todas las formas románticas posibles, cuando suceden los reencuentros. Además, queda claro que él debe haber luchado por eso, en algún plano. Y que pudo haber tenido a mil mujeres más (que quizá las tuvo) pero luego eligió otra vez a la misma. 

Sí, es personal y no tenemos que meternos, pero igual me parece muy, muy romántico.





Los feítos y/o Old School con los que también me pasan cosas:


1. "Gandalf" de "El señor de los anillos".

Jajaja, sí, sé que me voy en mala porque cómo tan curioso mi gusto, ¡pero de verdad le encuentro algo! Tal vez tenga que ver con eso del poder y de la atracción que produce. Cada vez que aparece a salvar a la gente en la película, siento una oleada de agradecimiento y felicidad que fácilmente puede ser confundida con amor. Aprendan, chiquillos.



2. El doctor “Taub” de “House M.D.”.

Sí, sé que a nivel objetivo no se le pueden otorgar muchas gracias físicas: Es bajito, regordete, pelado, narigón, y más encima envidioso y gorrero. O sea, un desastre.

Pero hay algo en sus ojos que lo hace tan humano, y que me atrae. No sabría decir qué. Lo he ido encontrando mino, aunque obviamente el dr. Chase (y el mismo dr. House) se roben la película.

Es una confesión, jaja. Una confesión pública.



3. “Sayid” de “Lost”.

La voz melódica. Y la capacidad de ser un hombre hecho y derecho, abriéndose paso a las dificultades. Y esos ojos soñadores y tan negros. Y otra vez esa voz melódica, tan suave y delicada, a la hora de hablar. Con lo primero ya era suficiente.

La verdad es que lo encuentro de lo más apuesto. Tal vez mi favorito de “Lost”, otra confesión inesperada, jeje.


4. Robert De Niro.


Ay, es que tiene una de las sonrisas más dulces de mundo, y esa forma torcida de poner la boca. Todo lo que tengo para decir. Me da lo mismo que pudiera ser mi papá. O mi abuelo precoz.



5. Alec Baldwin.

Sí, también está mayorcito y medio carreteado, pero me gusta el porte que tiene, y su modo de moverse y de vestirse, y muy en especial, su voz. Encuentro que tiene mucho pero mucho estilo. Es como un hombre de verdad.




6. Eli Wallach.

Sí, éste sí que tiene como 100 años y esta vez en serio (¡96 años!), pero tiene una mirada tan especial. Sé que ni de joven era tradicionalmente mino (acabo de investigarlo), pero tiene esa sonrisa lindísima también, con una energía muy llamativa haciéndola nacer.

Captó mi atención en la película “Te amo, Nueva York”. Se veía tan compuesto y elegante, además, en su terno, pese a estar llegando a la centena. Además, me agrada el hecho de que siga haciendo películas, siendo tan viejo: es una lección para mucha gente, y una inspiración segura. No digo que me haya gustado, pero sí me pareció un hombre muy atractivo, en especial para su edad.

En un arranque de curiosidad, también tuve que sapearlo, y caché que está casado con su única mujer desde el 48. Eso también me emocionó un poco, admítolo, aww.


7. Daniel Day-Lewis.

¡Éste se me había olvidado! Lo agregué después. Es de mis FAVORITOS, aunque también medio Old School, pero una vez lo vi en una película donde se puso medio incestuoso con la hija y de ahí lo bloqueé un poco (jaja). 

No sé qué pueda describir de él. Es mino (¡sí!), pero también tiene algo especial... una especie de misterio o tal vez solo el viejo "qué se yo", o el "je ne sais quoi", si nos ponemos más romanticonas.

Ahora está más viejo y está aún más guapo, pero anda con unos aros gigantes y a mí me gustan los hombres sin, así que voy por mis preferencias personales.





Mención especial para:

1. Los abdominales de Ryan Gosling.




2. La sonrisa de Dustin Hoffman.



3. El estilo de Steve McQueen.



Me confunden (sí, pero no):

1. Johnny Depp.

Nunca me gustó Johnny Depp, pese a ser el favorito de hermana, primas y amigas varias. Pero en la película de “Charlie y la fábrica de chocolate”, algo le encontré. ¡Raro! ¿cierto? Porque tal vez sea su papel más loco, riéndose con esos dientes inmaculados de una forma extrañísima. Heavy yo.

Tal vez sea que la primera vez que lo vi en la tele, con “El joven manos de tijeras”, causó cierto terror en mí, y que por eso no lo encontré guapo antes. Yo era muy chica y encontré a la historia tristísima y durísima a la vez. Era una representación ilustrada de lo que significaba ser diferente. No quería ser como él, matar a todos los que había querido, vivir en un castillo de hielo soñando con el pasado, existir solo a la hora de que cuenten mi trágica historia.

Luego de su papel en la fábrica de chocolates, he tenido más ojo con él. Y debo admitir que en la última, “El turista”, con la Angelina Jolie, pude entender lo que otras ven en cuanto al magnetismo que lleva. No es mino, no es alto, no tiene nada demasiado especial, e incluso la misma Jolie se ríe de eso al final de la película, si alguien se acuerda (spoiler)… pero definitivamente tiene algo.



2. Zac Efron.

Bueno, en realidad seamos claras, ¡sí me gusta Zac Efron! Pero me siento un poco pedófila porque en las únicas películas suyas que lo he visto, aparece como de 18 años (aunque tiene más). Sin embargo, ¿debería sentirme pedófila, si pongo a tipos de 96 años en mi ranking? No debería, siendo un simple manual de admiración a la belleza masculina, jaja. Así que aquí voy.

Este Zac es mino. Hace buenos papeles, con mucha seriedad, llevando a todos ellos su facha apolínea y esos ojos amistosillos. Es un agrado mirarlo. Además, si sirve de consuelo, muchas veces ha hecho papeles estando con mujeres mayores, como fue en esa en que su yo adulto volvía al pasado (¡qué buena era!) y le coqueteaba a su señora de 40 y tantos, teniendo su yo joven apenas 18. Y en la nueva, “Año nuevo”, parece que anda pinchoteando con la Michelle Pfeiffer.

Aunque en realidad da lo mismo. Uno, yo aún no soy tan mayor y dos, aunque lo fuera, las posibilidades de estar en cualquiera de esas dos situaciones son muy bajas.

Ah, y también sabe bailar, y hay pocas cosas más atractivas que un hombre que sabe bailar.



3. Josh Hartnett.

Era guapísimo en esa película de “Pearl Harbour”, todo vulnerable y a la vez masculino, aunque luego lo encontré medio barsa en la película de “40 días”, donde era un tipo que tenía que esperar todo ese tiempo para acostarse con la polola. Como que en esa última exageró un poco su posición de mino. No era una historia tan interesante, aparte. Hay gente a la que le toca esperar mucho más.

De todos modos, no me ha tocado verlo en ningún otro film. Y ya ni me acordaba de él, hasta que para revisar mi lista propia de minocos, me metí a internet a ver qué pensaban los demás. Así que no era tan memorable después de todo, dado que mi papá vio a la Marylin Monroe en el cine por primera vez a los 15 años y sigue hablando de eso, siendo que nunca más – o casi nunca más – ha vuelto a ver una película suya.

Pero igual tiene ese porte distinguido y esos lindos ojos chinos.




4. Robert Pattinson.

No le encontraba nada, tal vez porque está demasiado de moda y etcétera (prejuiciosa), pero la semana pasada llevé a mi sobrina de cumpleaños a ver “Amanecer parte 1”, donde sigue haciendo de vampiro y… ¡le encontré algo! Básicamente en su modo de sonreír, como apretando los ojos, y en su manera de decir nada cuando debía decirlo todo. Me recuerda a alguien que una vez conocí.

Además, es un buen actor y agradable de ver, y como no es tann guapo, es más realista también. 

Eso sí, mi sobrina/ahijada me dijo que era bien sucio en la vida real y que nunca se lavaba el pelo (ésa salió más sapa que yo) y en la foto se nota, jajaja. 




5. Milo Ventimiglia.

Éste me encantaba cuando hacía “Gilmore Girl”. Actuaba como el pololo/ex pololo de una de las protagonistas, y era todo oscuro y misterioso, pero siempre tan mino. Aunque al final hacía puras tonteras y tenía el típico drama adolescente de “te quiero, pero como no me atrevo a quererte te voy a destrozar la vida”, yendo y viniendo de la vida de la pobre Rory y pagando ella todos los platos... era de ella mi pololo favorito.

Luego, simplemente dejó de gustarme. No sé porqué. Lo vi en otras producciones (no muchas) pero no gatilló lo mismo. Tal vez me gustaba más el personaje que él mismo, aunque sigue teniendo esos ojos tan intensos y oscuros, y ese aire entre griego e italiano.

Como dato freak, pololeó en la vida real con la de Gilmore Girls. Loco, ¿cierto? Tal vez eso explicaba algo de su química.




6. Ian Somerhalder.

¡Qué guapo que es este hombre! Aunque es tan lindo que a veces parece niñita. 

Lo vi por primera vez en una serie que creo que se llamaba “Young Americans” (no estoy segura) donde se asustaba porque se enamoraba de un compañero y creía que era gay. Más tarde, se daba cuenta de que el compañero en verdad era un ella, y entonces eran de lo más felices.

Ese papel le resultó absolutamente encantador, en especial porque pese a su tormento interior y a tener que sufrir lo difícil y distinto que debe ser jugar para el otro equipo… al final lo aceptaba y trataba de darle un beso en el baño de hombres, ¡qué escena espectacular! Ella huía y luego él la buscaba y le decía que debían aceptar que ambos eran gays, jajaja. 

Luego actuó en “Lost”, aunque ahí duró poco. Y de ahí no lo he visto más. También fue rico verlo entonces, aunque como típico mino le dan papeles bien tontos a veces.




7. Viggo Mortensen.

Viggo Mortensen aparece en esta parte de los "sí pero no" básicamente porque solo me gusta de moreno, cuando actúa en la saga de “El señor de los anillos”. Cuando está rubio, ¡no me pasa nada con él! Simplemente le queda mal, opino. Un poquitín desabrido.

Superficial, ¿no? Eso luego explicaría porqué es tan importante cuidarse el pelo (cosa de la que me olvido a menudo) aunque, claro, imagino que tampoco lo encontraba tan guapo si cambió tan rápido mi opinión.

Mortensen, como dato freak, es mitad argentino (creo) y además habla castellano, así que querido Viggo, si algún día lees esto, ¡soy tu admiradora igual! Y te mando un gran saludo chileno, ejeje.



Me gustaban pero ya no.

1. Gustavo Cerati.

Me gustaba hasta que se metió con la ex señora, o ex polola, del compañero de banda. Sí, sé que uno no tiene idea de la vida de la gente, ni sabe porqué pasan las cosas, pero esto me pasó cuando más chica y me impresionó bastante. Lo encontré poco confiable. Tanto como lo encontraba espectacular de adolescente, dejé de encontrarlo. No era alguien con quien conviniera soñar.

Además, nunca me gustó demasiado la música que hace, excepto hits como “Música ligera”, “La ciudad de la furia” y “Prófugos” (creo).

De todos modos, no le deseo para nada lo que le pasó con el derrame y espero que se mejore pronto, si es posible.



2. Alejandro Sanz.

Con este me pasó parecido. Me encantaba hasta que salió a la luz que, siendo casado y con una hija chica, había tenido otro hijo con la maquilladora. Ella le puso Alexander (un poco causando presión) y él no quería reconocerlo, hasta que su conductor lo chantajeó con que él mismo le iba a contar a los medios, y entonces salió a la luz todo esto.

Sí, no debiera meterme, pero de pronto todo ese romanticismo infinito de las canciones pareció trunco. Fue un poco como cuando se supo que Ricardo Arjona le pegaba a la mujer y entonces uno encuentra que sus canciones son todas mentiras, aunque no sea lo mismo (dicho sea de paso, no sé si es cierto lo de Arjona o un mito urbano… lo averiguaría, pero parece que no me interesa tanto).

Además, Alejandro Sanz se fue poniendo físicamente menos guapo, y con la voz más chillona y etcétera. Pero creo que no me habría importado de haberlo admirado más, como me pasa con algunos vejetes old school que siguen siendo parte de la lista (¡aunque nunca antes había hecho una lista!).

Esto no significa que él haya pasado a ser un peor músico, porque sigue siendo muy bueno. El último álbum “Paraíso perdido” es de mis favoritos. Es solo que como hombre ya no "califica" para mí como antes.





Guapos populares que por algún motivo nunca me hicieron tilín (aunque algunos me caen bien, sea lo que eso signifique en relación a alguien que uno tiene 0,0001% posibilidades de conocer, jaja).

1. Ben Affleck.


Lo encuentro un poco fome, aunque admito que no es nada de feo. Además, se parece mucho a mi vecino con quien nos llevamos mahometano.

En todo caso esta foto que encontré casi cambia mi opinión.
2. Antonio Banderas.

En la película del zorro sale muy mino, pero cuando hizo el papel del gato de Shrek perdió todo su sex appeal para mí (¿quién quiere pinchar con un gato?). Además, tengo en mi mente pegada la escena de “Átame”, una de sus primeras películas, donde es un muchachito español muy simpático, pero medio violento y con unos pantalones tan ajustados que creo que ni a mí me caben.



3. George Clooney.

Nunca he entendido qué le ven, la verdad. Me van a decir que “en E.R.”, pero entonces tampoco sentí ni una cosa. Tal vez era muy chica.

Sí reconozco, eso sí, que tiene unos dientes blancos muy lindos, y que sabe llevar el estilo elegante. Pero hasta ahí nomás llegamos con el amigo.




4. Tom Cruise.

Entiendo qué le han visto, pero siempre he encontrado que su sonrisa es media falsete. Pero igual, aunque no me gusta, encuentro que los medios de comunicación son bien malos con él. Es simplemente un hombre haciendo su vida. No la he hecho nada malo a nadie, a diferencia de Mel Gibson que hace películas sobre la santidad de Dios y luego anda gorreando a la señora, y teniendo hijas con supermodelos ucranianas (aunque no debiéramos juzgar, Mel Gibson es un hombre también).

Así que yo digo "Tom, I don't think you are so cute, but I do respect you". Por si algún día lo lee. Uno nunca sabe.




5. Matt Damon.

Encuentro que es medio pavo, pero hermana y amigas mueren por él. En todo caso sí encuentro tiernis que, según he visto en revistas de moda, está casado con su maquilladora o algo así, desde hace años, y son muy felices.



6. Patrick Dempsey.

Sí, reconozco que tiene una sonrisa especial, ¡pero el papel que hace en Grey’s Anatomy... ! Ahora está mejor, pero al principio encontré que era bien poco hombre y debilucho de carácter. No mi tipo. Y aunque ahora el personaje me gusta más… no me gusta tanto él.

La mejor escena que he visto suya, fue en una en una peli na que ver, donde se enamora de una compañera de curso (que en la vida real tiene como 10 años menos que él) y Dempsey le dice una tontera en el fono, de tanto que le gusta, jaja, algo relacionado con el monstruo del lago Ness (por si alguien más lo vio). Eso me pareció mucho más real y masculino que ese papel emo de McDreamy. Si seguía en esa línea, de más que llegaba a gustarme.



7. Leonardo Di Caprio.

Hubo un tiempo en que sí fue mino, como en la época de "Titanic", o "Romeo y Julieta", aunque a mí nunca me gustó demasiado. Sin embargo, hay que aceptar que es un actorazo. Empezando con cuando hace de retardado en “¿A quién ama Gilbert Grape?”, hasta las pelis de hoy. Así ni se necesita ser guapo, aunque no es como que a la gente le moleste, serlo.



8. Ashton Kutcher.
Nah, no me provoca nada, tal vez por culpa de lo tonto que era en su papel de “That 70s show”. Además, físicamente, me recuerda un poco a mi hermano chico, lo que es un poco incestuoso. Pero admito que en “Two and a Half Men” sale de lo más adorable, aunque debería cortarse el pelo (igual que mi hermano, jaja).


Esta es otra foto que podría cambiar mi opinión, jeje.
9. Jude Law.

Tengo un par de amigas que lo aaaaaman, pero a mí nada. Sí, me gusta el acento británico, pero hasta ahí nomás llegamos con Jude. Tampoco me gusta que en la vida real se haya metido con la babysitter, pero antes de eso igual no le encontraba mucho. Aunque igual actúa bien, en especial en “Alfie”, donde hace un poco de sí mismo.



10. Matthew McConaughey.

Lo encuentro simpático, pero nada más. Tal vez demasiado prototipo, y demasiado gringo, aunque en su estilo es auténtico y eso me parece valioso.

Eso sí, sus abdominales no están de más de ver en una película. O en cualquier parte.



11. Ryan Reynolds.

Yo creo que tiene tanta fama de mino solo porque estuvo casado con la Scarlett Johanson, porque yo no le encuentro mucho. Aunque sí parece muy simpático en sus películas.

Ahora que lo miro bien, en realidad sí es mino.

12. Justin Timberlake.

Tampoco entiendo cuál es el mote con él, pero sí lo respeto como artista y en especial como actor en la película de “Red social”. Tal vez le pasó a él lo que pasa ahora con Bieber, que todas las cabras encuentran tan guapo y en realidad, físicamente, es más bien discutible. Aunque, como se ha dicho tantas veces, y esta lista un poco confirma: de gustos no hay nada escrito.

Excepto esto, claro, jeje.



¡Y ahí estamos! Ejalé. Creo que logramos cubrir múltiples áreas, jaja.

¡¡Feliz pascua!!


Nota al margen: Hay unos problemas de formato que definitivamente no logré arreglar. Llevo casi más rato tratando de hacer eso que lo que me demoré escribiendo el post, así que lo dejo así: Será mi toque desordenado navideño.